domingo, 15 de mayo de 2011

La ciudad actual, la vivienda y sus prioridades

En esta hora histórica, toda traba y toda maniobra serán fatales si se dilatan operaciones que ayuden a encarar un tema tristemente irresuelto: la vivienda digna. Es difícil comprender y aceptar que en pleno siglo XXI los mecanismos existentes que deberían facilitar la construcción de vivienda para aquellos hogares menos favorecidos en sus ingresos, sea un verdadero galimatías.
El análisis debe iniciarse, conociendo que las familias del estrato (1) de Cúcuta y su Área Metropolitana, adicionándole buena parte del estrato (2) no tienen capacidad de pago suficiente para adquirir su vivienda mínima que alcanza hoy un precio comercial cercano a los 24 millones de pesos. La cuota inicial o ahorro programado debe rondar el 10% del inmueble, resultando en 2.4 millones de pesos la cifra que debe aportar el beneficiario del subsidio; la diferencia que suma 21.6 millones debería corresponder a subsidios originados en dos fuentes, al primera del orden nacional y la segunda de origen municipal. Lamentablemente el subsidio nacional no supera los 15 millones y el valor restante y faltante debería originarse en subsidio complementario de apalancamiento municipal, mediante obras de urbanismo y aporte de terreno que pudiese entregar la administración municipal. Los requisitos anteriores, el Municipio de Cúcuta y los conurbados, no tienen posibilidad de ofrecerlos y ello es precisamente lo que produce la perdida del subsidio nacional obtenido inicialmente por los pocos que lo han logrado.

En complemento, la empresa privada sí posee terrenos aptos para desarrollo de programas de vivienda de interés social, pero está impedida para adelantarlos en razón de la dificultad existente para lograr los dos tipos de subsidios, generándose allí una insuperable  desigualdad con proyectos promovidos directamente por las administraciones municipales, que a la vez, por carecer de predios e ir acompañadas de una mermada gestión, no promueven casi nunca, amén de la escasez de subsidios en el orden nacional.

Los subsidios originados en las Cajas de Compensación para el caso de Norte de Santander son reducidos y no coadyuvan en la solución de la problemática viviendista, en consecuencia de su escasa fortaleza económica para el otorgamiento masivo de subsidios.

El déficit habitacional actual de la ciudad de Cúcuta alcanza la cifra de 31.500 viviendas, incluyendo las requeridas para trasladar las familias asentadas en zonas de alto riesgo, a los hogares que han sido victimas de desplazamiento forzado y las demás familias de  diversos estratos que por impedimentos de carácter económico no han logrado satisfacer esa necesidad básica. En resumen, el sector de la construcción regional se encuentra inmerso en una crisis, que la Cámara de la Construcción “Camacol Norte de Santander” detectó desde el inicio del año 2009 sin haberse querido escuchar de parte de algunos ese clamor, mostrando desinterés en la difusión de esa verdad, opacando esa claridad respecto al estado calamitoso de la economía local.

Es imperativo percatarse del estado de la ciudad de Cúcuta y sus municipios contiguos como son Villa del Rosario y Los Patios, atrapados en un mar de vicisitudes que no han recibido el verdadero diagnostico de parte de los gobernantes y tampoco de los representantes de la región ante el Congreso de la República. Muy posiblemente de allí se deriva la mínima atención que presta el Gobierno Nacional a esta región de frontera.

En esta ocasión, hagamos un llamado a la Academia para que desde sus estrados, impulsen al conglomerado de estudiantes a evaluar y participar a través de la aportación de ideas que sean conducentes a salir del estado de inviabilidad en que nos encontramos. Reflexionemos en lo siguiente: Nunca una ciudad llega a la noche igual como amaneció. Aún en reposo, la ciudad es un hervidero de vida y de sueños. A pesar de que no somos nada sin la ciudad y que en ella transcurre la mayor parte de nuestros días, es paradójico que muy poco nos preocupamos sobre ella para mejorarla, para hacer que su desarrollo y crecimiento sean para bien de todos. Debemos modificar nuestra actitud: si acaso nos preocupamos del entorno más inmediato, más allá de esos límites es poco lo que nos importan los semejantes y la forma como viven su propio entorno.

RICARDO URAZAN NORIEGA

Mayo de 2011



miércoles, 16 de marzo de 2011

Refrescando la memoria

Por: Cecilia Orozco Tascón

¡AY, CÓMO ES DE SANO REFRESCAR la memoria para entender la novela completa de la corrupción en la contratación pública que unos entes judiciales quieren centrar en un único capítulo local!
El 7 de noviembre de 2010, el connotado periodista colombiano del Nuevo Herald Gerardo Reyes, reveló el contenido de una conversación (grabada), entre el viceministro de Transporte de la administración pasada, Gabriel García, y Miguel Nule. García se quejaba de las presiones que su colega de gobierno Miguel Peñaloza —entonces Alto Consejero para las Regiones, ratificado por el presidente Santos en ese cargo—  le hacía, para que sesgara el proceso licitatorio del multimillonario Tramo III de la Ruta del Sol. Muy molesto, García le comentaba a Nule que podría denunciar a Peñaloza por querer sacar a unos contratistas (los Nule) y favorecer a otros.
El exviceministro aseguró que la intervención de Peñaloza (y de otros funcionarios no identificados) era tan fuerte que renunció a finales de 2009 después de tratar de hablar, sin éxito, con el jefe de Estado, y que no le aceptaron su dimisión. “El Presidente a mí nunca me ha dicho nada, pero la gente de al lado de él, sí...”, afirmó García. En cuanto la publicación tuvo repercusión mediática, Peñaloza negó su interés en cualquier licitación, pese a que —según contextualiza el Nuevo Herald—  fue presidente del grupo Odinsa y éste, a su vez, era socio de Grodco, otra empresa privilegiada con varias adjudicaciones. Por su lado, el exviceministro, refrescados sus recuerdos vaya usted a saber por quién, trató de retractarse señalando que en la época en que dialogó con Miguel Nule estaba estresado, y que por eso “exageró”.
El 14 de diciembre pasado, Gerardo Reyes escribió otro artículo que sacudió al país durante dos días porque después llegó el olvido: la justicia disciplinaria, fiscal y penal no han mostrado curiosidad alguna por este episodio. Reyes relató, apoyado en entrevista a Miguel Nule, detalles de una reunión que tuvo lugar en Panamá entre grandes contratistas del Estado (Los Nule y la firma brasilera Odebrecht) y el aventajado hijo del expresidente Uribe, Tomás, “8 meses antes de que se abriera (la licitación de)  la Ruta del Sol”. Nule le contó al periodista que también estuvieron presentes en la reunión un socio de Tomás Uribe y un enlace del gobierno panameño. Nule puntualizó que Uribe Moreno “estaba intermediando para que estuviéramos juntos (Nule y Odebrecht, en el proceso licitatorio), presentándonos básicamente, pero en ningún momento pidiendo dinero ni mucho menos”. El Nuevo Herald resalta, además, que de acuerdo con Nule “el mejor canal de comunicación (de su grupo) con el gobierno (Uribe) era el ex senador José Guerra de la Espriella… (quien) estaba en la nómina de asesores de su conglomerado, como consultor y cabildero”. “El exsenador recibió $1,5 millones (de dólares) por lograr la adjudicación de la concesión de la carretera Bogotá-Girardot”, aseveró Nule.
Hace pocos días, mes de marzo de 2011, Félix de Bedout descubrió una lista de acreedores de los Nule a los que éstos se comprometieron, en secreto, a pagarles antes que al Estado. Figuran, entre otros, los Guerra Tulena (padre y tío de Guerra de la Espriella),  a quienes les entregarían $6.120 millones de pesos.  Nadie puede condenar a los funcionarios del expresidente Uribe, a sus hijos y amigos con base en meras revelaciones periodísticas. Sin embargo, ¿alguien me puede explicar por qué no se abre  siquiera una indagación preliminar sobre lo que aconteció en el ámbito nacional con los Nule y con los demás contratistas “cacaos” de los años de la “confianza inversionista”?


martes, 16 de noviembre de 2010

Carlos Felipe Urazan Bonells-Conferencista V Congreso Ing Civil

PALABRAS V CONGRESO IBEROAMERICANO DE INGENIERIA CIVIL

V CONGRESO IBEROAMERICANO DE INGENIERÍA CIVIL
Mérida, 11 de noviembre de 2010

Agradezco en nombre de Camacol Norte de Santander, - entidad gremial que representa al sector edificador de ese singular departamento situado en zona de frontera colombo venezolana, - la invitación que nos ha cursado FUNDAVIC por intermedio de su coordinador académico el ingeniero Romano Pesci.

Es para mí, motivo de profunda satisfacción, estar presente en este importante certamen académico, accediendo al conocimiento de las exposiciones magistrales que aquí tendremos la oportunidad de escuchar, acrecentando nuestro conocimiento para luego compartirlo en nuestro entorno y en el ámbito académico.

La ingeniería ocupa un lugar primordial en la concepción de aquello que no se da de forma espontánea en la naturaleza, pero que es posible que llegue a ser. El mundo de la ingeniería es una encrucijada en la que confluyen conocimientos científicos, imaginación creativa, innovación empresarial y responsabilidades éticas.

Este V Congreso de ingeniería civil celebrado aquí en Mérida, es fruto del tesón de sus organizadores que han logrado la periodicidad y excelencia del certamen, estimulando la reunión de todos los aquí presentes, que buscan respuestas contundentes al desarrollo de Venezuela, y de sus empresas de ingeniería que alcanzan estándares y prácticas de clase mundial, colocándose a la vanguardia tecnológica, promoviendo la actualización de sus métodos de trabajo en apoyo de las nuevas generaciones, evidenciando que no es de esperar aquí la presencia de la medianía, sino la calidad intelectual y profesional que ustedes representan.
Sea el bicentenario que celebramos este año los países bolivarianos, una oportunidad para lanzar al mundo la creatividad y el ingenio desde este epicentro, mostrando el talento venezolano e iberoamericano.
Este magno certamen estructurado en honor al doctor José Grases, será provechoso para hacer converger los conceptos y valores regionales, resaltando el compromiso de los ingenieros civiles quienes en efecto literal y figurativo han sido y serán el cimiento de la base e infraestructura sobre la que se ha apoyado el desarrollo de nuestros países.
Aprovechar lo que hoy vemos congregado aquí, es indispensable: el Sector Público, el empresariado privado, los Colegios de Profesionales, las Asociaciones Civiles, y la academia representada en las Universidades, a quienes anima el propósito de compartir reflexiones que profundicen en la visión futura de Venezuela y su entorno, identificando esencialmente, qué país anhelan sus ciudadanos.

Merecen exaltación quienes desde la cátedra tienen la responsabilidad de formar  ingenieros, sobre quienes pesa el compromiso de edificar un país cada día más competitivo y socialmente justo, y felicitación, a quienes con lealtad, compromiso social y responsabilidad en el ejercicio de la profesión, han contribuido a la construcción de esta gran nación.

Aquí en esta noble región, se inicia hoy la verdadera integración colombo venezolana, fortalecida por la ingeniería y la academia. El Estado Mérida y el Departamento Norte de Santander, son espacios de puertas  y cielos abiertos donde la mediocridad no es planta que pueda crecer a la sombra de la hidalguía.
A ellos pertenecen por derecho propio, no solo quienes nacen en su suelo, sino quienes llegan con el calor de la amistad y el abono de su trabajo.

Termino diciendo que, FUNDAVIC ha respondido de manera oportuna y generosa, impulsando el crecimiento y bienestar de la ingeniería civil y de Venezuela, y por sus resultados recibe el caluroso aplauso del país.

Muchas gracias.



Ricardo Urazán Noriega
Camacol Norte de Santander
Presidente

viernes, 22 de octubre de 2010

Coto de ambientalistas

La capital no tiene un parque que alivie la monotonía del cemento, la agresividad del ruido y la envenenada densidad del aire. El Parque Nacional es desproporcionadamente pequeño para el tamaño de la ciudad y el Bolívar queda en una zona marginal. Desde hace años se ha venido proponiendo que los cerros orientales se conviertan en un gran parque atravesado por senderos para caminar y gozar del paisaje, vigilado por ambientalistas que no sólo cuiden, sino contribuyan a conocer las ricas fauna y flora que obsesionaron al sabio Mutis. Se han salvado de la arborización con pinos y eucaliptos, pequeños bosques de encenillos, raques, chilcas, tunos rosados, cordoncillos, gaques. Tienen fauna endémica: caracol, lagarto minador, colibrí tijereto, colibrí orejirrojo. Por el sur y por el norte están amenazados por urbanizadores piratas, respaldados por políticos, que han estafado a la gente; por el oriente, en la hoya del río Teusacá, hay 250 solicitudes de conjuntos cerrados y urbanizaciones; por el occidente, la cota que traza la reserva forestal es sistemáticamente violada. En la avenida Circunvalar están siendo construidas enormes torres –unas todavía de cemento, otras blancas como hospitales y otras, las más feas, de vidrio oscuro– que tapan con desdeñosa violencia el perfil de los cerros.


Hay un rincón particularmente bello: la hoya de la quebrada de El Chicó, al nororiente, vía La Calera. Es un bosque magnífico de arrayanes, manos de oso, aguacatillos, salvios, cornetos, y por aquí y por allá, curioseando, orquídeas lluvia de oro. Pero las más atractivas especies animales son un molusco endémico llamado para los entendidos Drymaeus chicoensis, y la serpiente sabanera. También y en peligro de desaparición, la ardilla bogotana, el conejo de páramo, el curí, la comadreja, la musaraña, el murciélago, el armadillo, el fara y el runcho. La quebrada tiene una de las aguas más puras de la zona. Es decir, un pequeño paraíso escondido donde se refugian una fauna y una flora excepcionales. Y se refugia también una docena de vivos que se brincan las normas ambientales o que obtienen licencias de construcción de manera irregular, o regular, que es más grave aun. El refugio se llama Tauro, tiene 160 hectáreas y fue sustraído en forma muy sospechosa por la CAR del Área de Reserva Forestal Protectora. Sospechosa pero explicable: ahí construye sus palacetes el conocido mercader del ambiente señor Jean Claude Bessudo. Él sabe, porque ni es bobo ni ciego, que está en una reserva forestal, pero dirá como dijo con los parques nacionales: como el Estado no los protege, yo sí. Un argumento conocido y siniestro. No es descabellado pensar que a su lado construirá su casa la flamante consejera de Medio Ambiente. Vive también otro gran ambientalista que colecciona cabezas de hipopótamo, rinoceronte, león, animales cazados con sus propias armas y que no sé si a estas horas sigue preso o anda fugitivo, el señor Pablo Ardila.

Pero la perla mayor es la casa del doctor Juan Lozano, ex ministro de Medio Ambiente, defensor a ultranza del Protocolo de Kioto contra el calentamiento global y que trata de que su partido, la U, se le desprese en sus manos.Es injustificable que el Distrito no haya intervenido la zona en beneficio de la ciudad, pero es explicable, dado el poder que tienen sus ocupantes y urbanizadores.

Por: Alfredo Molano Bravo

martes, 19 de octubre de 2010

Coto de ambientalistas

Bogotá la capital, no tiene un parque que alivie la monotonía del cemento, la agresividad del ruido y la envenenada densidad del aire. El Parque Nacional es desproporcionadamente pequeño para el tamaño de la ciudad y el Bolívar queda en una zona marginal. Desde hace años se ha venido proponiendo que los cerros orientales se conviertan en un gran parque atravesado por senderos para caminar y gozar del paisaje, vigilado por ambientalistas que no sólo cuiden, sino contribuyan a conocer las ricas fauna y flora que obsesionaron al sabio Mutis. Se han salvado de la arborización con pinos y eucaliptos, pequeños bosques de encenillos, raques, chilcas, tunos rosados, cordoncillos, gaques. Tienen fauna endémica: caracol, lagarto minador, colibrí tijereto, colibrí orejirrojo. Por el sur y por el norte están amenazados por urbanizadores piratas, respaldados por políticos, que han estafado a la gente; por el oriente, en la hoya del río Teusacá, hay 250 solicitudes de conjuntos cerrados y urbanizaciones; por el occidente, la cota que traza la reserva forestal es sistemáticamente violada. En la avenida Circunvalar están siendo construidas enormes torres –unas todavía de cemento, otras blancas como hospitales y otras, las más feas, de vidrio oscuro– que tapan con desdeñosa violencia el perfil de los cerros.


Hay un rincón particularmente bello: la hoya de la quebrada de El Chicó, al nororiente, vía La Calera. Es un bosque magnífico de arrayanes, manos de oso, aguacatillos, salvios, cornetos, y por aquí y por allá, curioseando, orquídeas lluvia de oro. Pero las más atractivas especies animales son un molusco endémico llamado para los entendidos Drymaeus chicoensis, y la serpiente sabanera. También y en peligro de desaparición, la ardilla bogotana, el conejo de páramo, el curí, la comadreja, la musaraña, el murciélago, el armadillo, el fara y el runcho. La quebrada tiene una de las aguas más puras de la zona. Es decir, un pequeño paraíso escondido donde se refugian una fauna y una flora excepcionales. Y se refugia también una docena de vivos que se brincan las normas ambientales o que obtienen licencias de construcción de manera irregular, o regular, que es más grave aun. El refugio se llama Tauro, tiene 160 hectáreas y fue sustraído en forma muy sospechosa por la CAR del Área de Reserva Forestal Protectora. Sospechosa pero explicable: ahí construye sus palacetes el conocido mercader del ambiente señor Jean Claude Bessudo. Él sabe, porque ni es bobo ni ciego, que está en una reserva forestal, pero dirá como dijo con los parques nacionales: como el Estado no los protege, yo sí. Un argumento conocido y siniestro. No es descabellado pensar que a su lado construirá su casa la flamante consejera de Medio Ambiente. Vive también otro gran ambientalista que colecciona cabezas de hipopótamo, rinoceronte, león, animales cazados con sus propias armas y que no sé si a estas horas sigue preso o anda fugitivo, el señor Pablo Ardila.

Es injustificable que el Distrito no haya intervenido la zona en beneficio de la ciudad, pero es explicable, dado el poder que tienen sus ocupantes y urbanizadores.

domingo, 17 de octubre de 2010

¿Bolivia Saudita?

El paradigma de las riquezas de las naciones ha sufrido una enorme transformación: en el pasado un nación era rica o no lo era dependiendo de qué tantos recursos naturales controlara.
Hoy, tener abundantes recursos naturales puede ser más una maldición que una bendición. Las naciones son ricas en relación con el acervo de capital humano que han logrado construir; y del nivel de competitividad de su economía, que en esencia es la capacidad de producir bienes y servicios utilizando más eficientemente los factores de producción.
Hoy nadie pone en tela de juicio que el futuro del transporte es eléctrico. Las dudas están es en el cuándo, ya que siguen existiendo importantes barreras para que se impongan masivamente los vehículos eléctricos, barreras tecnólogicas, logísticas y regulatorias. Paralelamente hay enormes intereses creados —principalmente relacionados con la explotación de los combustibles fósiles— que harán todo a su alcance para evitar que los electrones reemplacen a los hidrocarbonos.
Desde un punto de vista de competitividad, la ventaja de un vehículo eléctrico sobre uno convencional no tiene comparación, aunque la vara de medición convencional (kilómetros por galón) no es aplicable. El nuevo estándar es el número de kilómetros por cada peso (o cualquier moneda) gastado en energía. A manera de ejemplo, mientras que una camioneta SUV puede recorrer entre 8 y 12 kilómetros por cada $2.000  de energía (gasolina), un vehículo híbrido en el orden de los 30 kilómetros (gasolina y electrones), un vehículo eléctrico cómo el nuevo “Leaf” de la Nissan recorre cerca de 50 kilómetros. En materia de costos y eficiencia, y por ende de competitividad, el vehículo eléctrico se lleva por delante cualquier otra alternativa.
La primera barrera que enfrentan los autos eléctricos es tecnólogica: el fabricar masivamente —a bajo costo, con reducido peso, y total seguridad— baterías que le permitan al usuario la autonomía y rapidez en recarga que coloquen el vehículo eléctrico en situación de igualdad al auto convencional. Todo parece indicar que la tecnología de punta van a ser las baterías de litio y es aquí en donde entra la seria posibilidad que Bolivia se convierta en la Arabia Saudita de las próximas décadas, porque como lo destacó el New York Times en reciente artículo: “Cuando los autos eléctricos gobiernen, el litio será el rey”. Bolivia tiene casi la mitad de las reservas mundiales de litio, suficiente para producir baterías que alimenten 4.800 millones de vehículos eléctricos, cerca de cuatro veces el parque automotor actual.
De cumplirse los pronósticos, con el advenimiento de la era eléctrica Bolivia, un país de 10 millones de habitantes, si juega inteligentemente sus cartas, se va a transformar en el factor determinante para reducir y eventualmente reemplazar la adicción mundial a los combustibles fósiles. De aquí a finales del 2012, según la firma Price & Waterhouse, las empresas automovilísticas del mundo piensan sacar 42 nuevos modelos híbridos y eléctricos. El presidente de Renault-Nissan, el brasileño Carlos Ghosn, afirma que para el 2020 uno de cada 10 automóviles, camiones y buses (o sea unos 7,5 millones de vehículos/año) va a funcionar con baterías de litio.
El desarrollo del vehículo eléctrico va a ser  aún más rápido de lo que el señor Ghosn pronostica. La razón es que se va a dar un enorme “salto de rana” tecnológico, similar al “salto” que ocurre hoy en día con los celulares pulverizando las líneas de teléfono fijas. Ni la China ni la India producen, ni tienen intereses creados en mantener la adicción a los combustibles fósiles. Para estas dos naciones (cuya supervivencia depende de su nivel de competividad), saltar directamente a la era de los electrones es una apuesta lógica.

La burbuja de la inversión extranjera

Si bien el Gobierno ha presentado las cinco locomotoras que impulsarán el crecimiento, hasta el momento la verdadera locomotora del crecimiento es la inversión extranjera, movida por la burbuja de Estados Unidos.


La preponderancia de las burbujas en Estados Unidos se ha trasladado a la economía colombiana. Las autoridades estadounidenses están comprometidas en mantener la tasa de interés en cero e inundar el mundo de dólares para inducir la valorización de activos y la devaluación del dólar. Así, los inversionistas y especuladores están en capacidad de obtener crédito a cero y colocarlo en TES a 5%. Adicionalmente, encuentran que la entrada de capitales induce a la revaluación y el alza de los precios de la bolsa y ambos fenómenos se refuerzan. En la actualidad el rendimiento conjunto es de 40%.

Mientras existan estas condiciones, el margen de maniobra sobre el tipo de cambio es reducido. La competencia entre especuladores e inversionistas lleva a una oferta generalizada de divisas por debajo del tipo de cambio de equilibrio. Las acciones de las autoridades económicas para extraer los excedentes de divisas, bien por la compra de divisas o por los controles de capitales, reducen la abundancia de dólares, pero no modificarían la actitud de los inversionistas y, por lo tanto, la cotización cambiaria.

La información del primer semestre confirma que esta burbuja ha sido la principal causa del modesto dinamismo de la economía; la expansión proviene de la producción de petróleo y minerales, el aumento de importaciones y la valorización de activos. Infortunadamente, el perfil no genera ocupación ni es sostenible. A tiempo con el bajo contenido de mano de obra de la minería, el abaratamiento de las importaciones induce a una sustitución masiva de empleo formal por materias primas y bienes de capital. La expansión de la actividad proveniente de la especulación y la minería tenderá a ser compensada por los efectos de la revaluación sobre la industria, la agricultura y el empleo formal. Tal como anticipé hace dos meses, la economía viene en un claro proceso de desaceleración. El producto crecerá en el tercer trimestre menos de 3% y en el año completo menos de 3,8%.

Parte de la sorpresa del equipo económico ante esta realidad obedece a que la inversión extrajera no tiene las propiedades mágicas que se le atribuyen en los libros de texto ortodoxos. En un mundo especulativo, genera presiones de revaluación que no pueden ser contrarrestadas por los procedimientos tradicionales y termina llevándose por delante la industria, la agricultura y el empleo formal. Aún más dramático, la contribución del endeudamiento externo y la inversión extranjera a la creación de divisas y al ahorro es menor que las erogaciones por repatriación de capitales. En el primer semestre los ingresos fueron superados ampliamente por la repatriación de capitales, con claras tendencias a ampliarse.

Frente a este panorama, se plantea limitar los ingresos de inversión extranjera y sustituirlos por el fortalecimiento del ahorro interno mediante la erradicación de la especulación, la orientación del crédito y el establecimiento de procedimientos forzosos. Por ahora, lo menos que podría hacerse es quebrar la burbuja y detener la revaluación, y no existe otro camino que reemplazar el régimen de tasa de cambio flotante por otro fijo ajustable. El propósito se puede realizar con una emisión masiva tanto para elevar el tipo de cambio a un nivel preestablecido y anunciado, como para mantenerlo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

LA PAZ ES EL MEJOR NEGOCIO

En las extensas guerras las derrotas son más sonoras que la victoria, porque los pesados dolores del terrorismo y de las muertes son más fuertes y crueles que los ecos flamantes del éxito; por eso para los gobernantes, la paz deber ser como la esperanza, una posibilidad que nunca debe agotarse.

El mejor negocio para un gobierno, para una sociedad y para una persona es evitar la guerra. Quien se somete a la guerra se cubre con la armadura del guerrero: su sensibilidad, su sosiego, la razón, su presupuesto, su familia, su hogar, la educación, la salud, el amor, todo se distorsiona.

Cuando alguien decide ir a la guerra, ya es otro el que anda y vive bajo su piel. En su andar se parece a un tigre que al mirarse vive la sensación de estar preso, porque lleva en la piel los barrotes de su jaula, y camina en ausencia de luz para no observar sus huellas; el color de la sangre de la victima lo convierte en un animal escurridizo, que huye hasta de su propia sombra.

Quien se decide por la guerra, su vida y su territorio se reducen al tamaño de los pies. Un hombre de guerra muere en guerra. Los románticos mueren del corazón, los toreros mueren bajo la erótica furia de los cuernos del toro, los boxeadores por los golpes demoledores de sus adversarios, los adictos a las drogas por la degeneración acelerada de las neuronas cerebrales, y los que optan por las sendas del terrorismo y de la guerra, mueren por los efectos letales del terror y de la guerra. “El que a hierro mata a hierro muere”, dice el proverbio.

La guerra no termina con la guerra, jamás será victoria izar una bandera sobre miles de tumbas e incontables cadáveres. A esos colombianos que viven en la guarida de las selvas, con la terquedad asfáltica de los fusiles y que en un momento de la historia abrazaron una ideología de soñar con tomarse el poder para instaurar el régimen del socialismo, ya no es posible, ya esa propuesta es decimonónica, ni siquiera es una utopía. El comandante cubano, Fidel Castro, máximo símbolo de la lucha guerrillera de los años de 1960 en América latina, lo dijo hace poco: La lucha armada en estos momentos, no es posible. Es una lucha estéril.

Con el contundente golpe al cuartel del “Mono Jojoy”, las Fuerzas Armadas de Colombia han demostrado que tienen todo la capacidad logística, tecnológica y armada para derrotar a la guerrilla, y además cuentan con el respaldo de la Comunidad Internacional. Es hora, de que estos colombianos, que también son victima de su propio secuestro, liberen a todos los secuestrados, renuncien a su obstinación guerrera y de martirologio, y se desmovilicen respaldados por las garantías y las protecciones establecidas por el gobierno. Es una alternativa de vida, y la vida siempre es mejor que la muerte.

JOSE ATUESTA MINDIOLA.

martes, 14 de septiembre de 2010

Las locomotoras: símbolo del pasado

PRONTO SE CONOCERÁ EL NUEVO plan de desarrollo. Aunque hay varias versiones acerca de cuáles serán los sectores que impulsarán la economía y la equidad social en los próximos años, se ha elegido el símbolo de las locomotoras para aludir a las áreas líderes.
Se trata de un caduco símil de una revolución tecnológica de comienzos del siglo XIX que no tiene nada que ver con las imágenes del desarrollo contemporáneo, asociadas a otros conceptos y retos: desarrollo sostenible, economía del conocimiento, apropiación de las tecnologías de la información, bio y nanotecnología, comunidades virtuales, multidisciplinariedad, confianza ciudadana…
Si el propósito del símbolo es de “velocidad”, “capacidad de arrastre” y, además, la prensa y los funcionarios se refieren a las “locomotoras a todo vapor”, se estará construyendo en el imaginario la imagen de una economía lenta, basada en recursos naturales. Aunque dentro de aquellas se ha incluido la innovación, parecería que la mayor de todas, a juzgar por el énfasis de los funcionarios, estará en la minería. Carbón, petróleo, y cómo lidiar con el exceso de divisas y poca claridad acerca del manejo ambiental.
El cuento de las locomotoras encaja como anillo al dedo con algunos detalles del informe de competitividad 2010-2011 publicado por el Foro Económico Mundial. Incluye 139 países, que clasifica a partir de datos sobre doce pilares que van desde la calidad de las instituciones, la infraestructura, el entorno macroeconómico, la educación, hasta la innovación.
Lo primero que debe decirse es que, dentro del ranking mundial, Colombia está patinando hace años: puesto 63 en 2006 y 68 en 2010.
Segundo, hay que reconocer que en algunos ámbitos Colombia obtiene buenas calificaciones: fortaleza de la protección al inversionista (puesto 5); usuarios de internet (47); ancho de banda (49); colaboración universidad-industria (47); balance presupuestal del gobierno (42) y algunos otros.
En lo que Colombia se raja, tercero, es justamente en algunos de los factores que mueven a las sociedades actuales hacia unas mayores calidad de vida y productividad: educación, infraestructura, innovación, transparencia.
La calidad del sistema educativo obtiene el puesto 80 y en matemáticas y ciencias, el 93; disponibilidad de científicos e ingenieros, 86; fuga de cerebros, 84. Carreteras, puertos, ferrocarriles, por encima de 100. Respecto a si el país ofrece productos y procesos únicos, o si tiende más hacia recursos naturales sin mayor elaboración, Colombia está en el lugar 83.
En corrupción, Colombia se codea con los duros en la materia. Una variable, “desvío de recursos públicos” (a individuos o grupos, por corrupción), pone al país en el 106. El “favoritismo en las decisiones de funcionarios públicos” (en decisiones de política pública y contratos para favorecer a los “bien conectados”) nos coloca en el puesto 118.
¿Locomotoras a vapor y minería o sociedad del conocimiento basada en la educación?
Por: Rafael Orduz



domingo, 5 de septiembre de 2010

Instrucciones para robar un diamante

Por: William Ospina

HAY GENTE A LA QUE LE GUSTA ROBAR cosas pequeñas. Diamantes, por ejemplo. Son fáciles de esconder, y sus dueños pueden no darse cuenta de que se los han robado hasta cuando es demasiado tarde. No carece de astucia el que escoge robar esas gemas cuajadas de luz, y tan portátiles que no es difícil hacerlas pasar por retenes y fronteras.

En cambio hay gente paradójica que escoge robar cosas tan grandes que nadie sabría qué hacer con ellas. No hablo de jarrones Ming, ni de alfombras, ni de elefantes. Hablo de bienes más grandes aún. Hablo de la más atrevida, la más temeraria, e increíblemente la más exitosa entre nosotros de las formas del robo. Ese bien que aquí se roba amplia y persistentemente, con toda eficacia y sin consecuencias para el ladrón, es la tierra.

Al comienzo no sólo la robaban. Bastaba que tres ladrones se unieran, bastaba que uno de ellos fuera capellán y el otro notario, y declararan, porque les convenía, que los dueños de aquellas tierras eran infieles y antropófagos, y las tierras pasaban inmediatamente a sus manos, bajo el sello protector de la corona y bajo la segura bendición del santo papa. La cosa ni siquiera se llamaba robo y no había que ocultarla.

El método era tan perfecto que los ladrones, a los que se les daban nombres más respetables, no sólo pasaban a ser dueños de la tierra sino dueños de todos los anteriores propietarios que esa tierra tenía, y que en adelante debían encorvarse para siempre sobre los surcos a tributar su sudor y su vida ante esos nobles adalides de la civilización que habían venido a redimirlos de la barbarie.

Así fue en los orígenes. Y aunque el sistema fue cambiando con los tiempos, no podemos decir precisamente que se sofisticara. También las guerras civiles solían dejar las tierras de los derrotados en manos de los triunfadores, y oportunas autoridades emitían enseguida los títulos correspondientes.

No es que el robo haya venido a hacerle trampa a la ley: con el robo llegó la ley y se entronizó. Muy a menudo eran los encargados de aplicar las leyes quienes cometían el delito y lo legitimaban. Imagino que a las facultades de Derecho les causa tanta consternación leer la minuciosa historia de nuestra injusticia que prefieren no pensar en ello. Por eso no vemos hoy grandes debates sobre el modo como ha sido profanado siempre en nuestro suelo el derecho de propiedad: casi tanto como el derecho a la vida.

Por allá en los años treinta se empezó a hablar de la necesidad de una Reforma Agraria. Pero los tenientes de la tierra no sólo habían sido hábiles a la hora de obtenerla: se mostraron más hábiles aún a la hora de defenderla, y la legalidad tan profanada por ellos o por sus respetables antepasados se volvió su disciplina favorita, para ejercer la legítima defensa contra toda amenaza liberal.

Y llegaron los temibles y rojos años cincuenta. Y en vez del éxito de la Ley de Tierras de López Pumarejo, y en vez de la reforma tan cantada, Colombia vivió esa espantosa contrarreforma agraria que se llamó La Violencia, que cambió el mapa de la propiedad, precisamente allí donde estaba la principal riqueza nacional, la zona cafetera. Muchos teóricos preguntaban por qué maldición la violencia se ensañaba con tierras tan hermosas y fecundas. Sin embargo, era fácil ver cómo coincidía el rastro rojo de la sangre con el rastro rojo de los frutos en las ramas.

Después de aquello, de nada se habló tanto en Colombia como de la Reforma Agraria. Pero un magistral Congreso de terratenientes se encargó de impedir, por siempre y siempre y siempre, que aquella reforma llegara. De pronto, en los años ochenta, otro cambio ocurrió en nuestros campos. ¿Llegaba por fin la Reforma Agraria que aclimataría la paz, que honraría la vocación agrícola del país, que por fin les haría justicia a los campesinos tan maltratados, tan expulsados?

No: nuevos terratenientes venían por el resto. Los campesinos que quedaban en nuestros campos fueron arrojados a las ciudades, y no precisamente a trabajar en la industria, porque ya la industria había sido sustituida por dos grandes renglones de la economía, el tráfico de drogas y el lavado de activos. Sus hijos no tendrían opciones laborales por fuera de esos florecientes y violentos negocios.

En un país donde la más antigua tradición es el despojo de tierras, resulta asombroso oír hablar de la intención de devolver la tierra a sus propietarios. La más reciente oleada dejó millones de hectáreas productivas en otras manos. ¿Cómo irán a hacer para arrebatarles las tierras a sus actuales dueños y devolvérselas a los campesinos desplazados? La generosa intención no puede olvidar que estamos en un país donde la voluntad de los terratenientes se confundió siempre con la ley.

Desde el comienzo de nuestra historia, cierta gente se acostumbró a robar algo que no es posible llevarse para ninguna parte, que tiene que permanecer allí donde estaba. Se acostumbró a cometer robos que no es posible ocultar, a robar lo que enseguida se advierte que ha sido robado. ¿Cómo lo hacen? ¿Y cómo logran que esos robos sean enormes, persistentes, eficaces e impunes? El que logre explicarlo habrá llegado al alma de nuestra sociedad, a la clave de nuestra identidad, al secreto mejor guardado de nuestra nación.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

PARA QUE MAS REELECCIONES

Por Horacio Serpa


Cuando el país no cesa de recibir noticias de los despachos judiciales y de los organismos de control por los desafueros cometidos en el fallido proceso de aprobación de la segunda reelección del ex Presidente Uribe, se ha vuelto a poner en la agenda pública el tema de la reelección de Alcaldes y Gobernadores. Un viejo anhelo que ha sido derrotado muchas veces en el Congreso de la República.

La reelección de las autoridades locales y regionales y del Primer Mandatario, fue uno de los temas tratados por la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, que la prohibió por el desbarajuste institucional que significaría, pero sobre todo porque rompería el sistema de pesos y contrapesos, pondría todo el poder estatal al servicio de una causa individual, significaría una enorme desigualdad para los partidos de oposición, y convertiría a Colombia en una republiqueta bananera.

Todo ello sucedió cuando la Corte Constitucional decidió darle vía libre, en 2006, a la primera reelección presidencial, sin conocer, por supuesto, todo el escándalo de la yidispolítica, que tiene en la cárcel a varios ex congresistas y significó la destitución del ex ministro Sabas Pretelt. Por ello, ya con razón se habla de la muerte de la reelección presidencial.

De haberse aprobado la segunda reelección, estaríamos transitando el camino incierto de la perpetuidad y la desinstitucionalización total, el enfrentamiento de las Cortes con el Ejecutivo, la interinidad en la Fiscalía, el agotamiento de la democracia, el fin de los pesos y contrapesos. La elección del presidente Santos ha demostrado que no era cierto que en Colombia no había quien reemplazara al Presidente Uribe, ni que sin él la nación se hundiría en el caos. Ha ocurrido exactamente todo lo contrario.



Santos ha logrado en tan solo una semana recomponer las relaciones con las Cortes, restablecer la diplomacia y espantar el fantasma de la guerra con Venezuela, nombrar un gabinete de unidad nacional y demostrar que aquí hay muchos liderazgos a la espera de una oportunidad para asumir el poder.

Ese es, precisamente, mi mayor argumento para estar en contra de la reelección. Hay que permitir que surjan nuevos gobernantes, que la política se renueve y que la democracia se oxigene. E impedir que el dinero del Estado y el poder político que este genera no se conviertan en motor de aspiraciones personalistas, que en muchos casos desprecian el espíritu de la Constitución.

Por lo que a mi respecta no voy a reelegirme como Gobernador de Santander. Le deseo suerte a quienes lo desean, pero no estoy seguro de que el Congreso apruebe el nuevo intento por pasar ese proyecto de ley, hundido antes, aún en circunstancia de enorme fervor reeleccionista. Hoy no veo razones de peso para creer que la reelección contribuya en la lucha contra la corrupción y la politiquería.

Hay que ampliar la democracia y fortalecer la participación ciudadana. Perpetuar en el poder a unos pocos es, además, un portazo a la paz.

Bucaramanga, 31 de Agosto, 2010

domingo, 29 de agosto de 2010

A la caza del Pacífico

COLOMBIA vivió siempre mirando al norte por el Atlántico. El sur y el oriente sólo existían en los textos de geografía, hasta cuando Barco (1986-1990) se pilló que China, India, Japón y Corea tenían futuro; descubrió que Colombia quedaba en la cuenca del Pacífico, y propuso desarrollarnos en esa dirección bajo el lema “menos ocio y más negocio”.
Dieron entonces la largada: explotación forestal y minera, construcción de puertos de aguas profundas, autopistas, hidrovías, ferrocarriles, canales interoceánicos, aeropuertos, bases navales, batallones. En el bajo Atrato, las motosierras de Pizano S. A., que estaban acabando con los cativales, hicieron eco del llamado y exigieron que se les concesionara también el medio Atrato. En el bajo Calima, Cartón de Colombia, que había peluqueado literalmente las selvas de la zona, pedía ampliación de los favores recibidos. A las minas del San Juan y del Telembí llegaron legiones de draguetas y retroexcavadoras provenientes del bajo Cauca y de Roldanillo. La ley consideraba baldías las tierras del Pacífico, así hubieran sido pobladas y trabajadas por negros cimarrones, negros libertos, negros libres, tres siglos atrás.
El conflicto quedó casado. Surgieron poderosas organizaciones que se opusieron a los intereses madereros y pelearon sus derechos ancestrales sobre tierras y aguas. Aunque en la Constituyente del 91 los afrodescendientes no tuvieron representación directa, por el artículo 55 transitorio se reconoció su existencia, sus derechos y sus organizaciones. Dos años después, el artículo fue reglamentado por la Ley 70, alma de la cual fueron la negra Piedad Córdoba, Francisco Rojas Birry, Eduardo Uribe, Manuel Rodríguez, Pastor Murillo, Zulia Mena, Carlos Rosero, Saturnino Moreno, Gabino Hernández y Myriam Jimeno, entre otros. En la historia de la ley Mónica Restrepo jugó un papel particular. Conocía a las comunidades, había vivido con ellas y llevó a la mesa de discusión el espíritu de identidad de los negros, su memoria y su honor.
Mientras tanto, la codicia blanca no daba respiro. Los grandes proyectos llamados de desarrollo hacían su entrada y con ellos la guerra. El Pacífico –desde la Serranía del Darién hasta el río Mataje–, que poca violencia había vivido, entró de lleno en el conflicto. Medellín, Pereira, Cali, Popayán requerían puertos –Tribugá, Málaga, Tumaco– y autopistas  –a Nuquí, a Buenaventura, a Panamá–. Los aserríos del bajo Atrato y del bajo Patía no daban abasto; las firmas farmacéuticas exploraban, esculcaban, clasificaban el biopacífico; las tenebrosas empresas palmeras se apropiaban de la fertilidad del Jiguamiandó, del Curbaradó, del Mira; las multinacionales de la minería cateaban centímetro a centímetro toda la cordillera occidental, por un sol y por el otro; los narcotraficantes controlaban –y controlan– esteros y bocanas, y los cultivadores de hoja de coca, corridos de las selvas y los llanos del oriente, probaban suerte en el Baudó, en el Naya, en el Micay. Paramilitares, guerrillas y Fuerzas Armadas regulares entraron antes, entraron al tiempo y entraron después de la gigantesca invasión de capitales a pescar en río revuelto.
En el Congreso se debate hoy un nuevo intento de ordenamiento territorial. Una  verdadera caja de pandora de donde puede salir un federalismo de nuevo cuño o una reorganización social y ambiental del país. Es urgente que sobre la base jurídica de los artículos séptimo y octavo de la Constitución y de la Ley 70 se impida que el Pacífico se convierta en una colonia de las regiones desarrolladas pasando por encima de la gente que lo ha conservado trabajando y sabe cómo vivir y gozar el ocio.


Por: Alfredo Molano Bravo

lunes, 23 de agosto de 2010

NOS PILLARON...

Por: Lisandro Duque Naranjo
El pasado 15 de agosto, seis miembros de Colombianos y Colombianas por la Paz (CCP), formando parte de una delegación presidida por Piedad Córdoba, nos reunimos con Fidel Castro en la ciudad de La Habana.
Antes de salir de Bogotá, los invitados ignorábamos el asunto a tratar con nuestro anfitrión, lo que no nos importó, pues tratándose de un personaje de esa dimensión, cualquier charla ameritaba nuestra curiosidad, y en mayor grado si era sobre algo que desconocíamos. Además, el ex presidente nos envió un avión privado y esos detalles no se desairan. Así que nos fuimos.
Ya reunidos con Fidel, al día siguiente, nos enteramos de las intrigas que habían rondado los preámbulos de nuestro viaje. El legendario comandante, en efecto, inició el diálogo con esta pregunta, hecha en tono nada molesto y sonriendo con cierta travesura: “¿Y se puede saber por qué el gobierno de ustedes quería obstaculizar esta reunión?”. No encontrando en nosotros más respuesta que el asombro —pues el prudente embajador cubano en Colombia, Iván Mora, no nos había informado de nada al despedirnos en la escalerilla—, Fidel nos reveló las presiones que la canciller María Ángela Holguín, telefónicamente, le había hecho al diplomático para impedir que aterrizara en Bogotá el avión que nos transportaría. Desde luego, el Embajador, con mucha rapidez, puso al tanto del impasse a Fidel, en momentos en que el avión estaba apenas a una hora de aterrizar en Eldorado. Toreado en tantas plazas a lo largo de cincuenta años, Fidel dijo que de su parte no daría la orden para que el avión se devolviera, pues de hecho necesitaba reabastecerse, porque de no hacerlo iba a estrellarse. Como quien dice, problema de la Canciller si no dejaba salir del país a sus invitados. Problema con nosotros, diría yo, pues el único motivo por el que podía impedírsenos la libre movilización al extranjero —con mayor razón a un país con el que se tienen relaciones diplomáticas—, era que estuviéramos empapelados ante la justicia.
La enojosa intrusión se resolvió sin problemas, aunque con la solicitud de la Canciller al Embajador de que la reunión en Cuba no incluyera alusiones al conflicto armado en Colombia. Qué tal lo controladora que es la dama.
Y claro que en Cuba hablamos de lo que ella quería prohibirnos, ni más faltaba. Pero como los visitantes no teníamos nada que proponerle a Fidel sobre ese asunto, ni él nada que añadirle a lo que siempre dice al respecto, pues doblamos la página y punto. Nuestra guerra no es lo único de lo que hay que hablar por fuera, de modo que fresca, ministra.
El motivo de la invitación era otro: Fidel se la pasa en diálogos con todos los colectivos pacifistas del mundo que se inquieten ante la amenaza de un ataque de EE.UU. e Israel contra Irán. Él sabe de su poder de convocatoria y aspira a que su preocupación se universalice y logre abortar esa guerra, que tendría dimensiones de holocausto. Para eso nos llamó, para que Colombianos y Colombianas por la Paz se sumara a las organizaciones similares del resto de países y contribuyéramos a darle acústica al repudio que se merece esa locura, que pudiera ser la última.
Fidel tiene un ojo clínico para detectar a ciertos seres excepcionales. Por eso le dijo a Piedad: “Tú eres hija de padre negro y madre blanca. Obama también, y además, de madre cristiana y padre musulmán. Tú debes hablar con él y convencerlo de que no sea el primero en jalar del gatillo. Si lo logras, hasta el conflicto de tu país puede solucionarse”. Piedad le dijo: “Ya estoy en eso, comandante”.
Nuestra visita a La Habana, pues, no fue “secreta”, como lo informaron algunos medios. Comenzando porque nos despedimos hasta del gato. Lo realmente secreto fue la tentativa de la Canciller por impedir que viajáramos. El pillado aquí fue el Gobierno.

sábado, 21 de agosto de 2010

AEROPUERTO CAMILO DAZA CONCESIONADO

CONCESION SEIS AEROPUERTOS




Por: Hernando Ruan Guerrero



De acuerdo con el periódico LA OPINIÓN, la Aeronáutica Civil está contratando por el sistema de concesión a quince (15) años, con el consorcio colombo coreano Aeropuertos del Oriente S.A.S. compuesto por las empresas Supertiendas y Droguería Olímpica S.A, Exus Infraestructura S.A.S., Incoequipos Ingeniería y Equipos S.A. y Pedro Ramón Emiliani Carinche, la ampliación y modernización de seis (6) aeropuertos, que incluye el Camilo Daza de Cúcuta.



El Aeropuerto Camilo Daza, inaugurado en el año de 1971, se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo urbano de Cúcuta, al impedir la integración de los barrios que lo rodean, la continuidad de las redes de servicios públicos, y de las rutas de transporte colectivo. El lote donde está ubicado el Aeropuerto es una terraza, con suelos de arcillas expansivas, que ponen en peligro la operación de los aviones, por las vibraciones que conlleva su operación.



La construcción de un nuevo aeropuerto para Cúcuta, es una necesidad, debido a los periódicos cierres del Aeropuerto Camilo Daza, ocasionados por las reparaciones de las dos pistas. Además, el estar rodeado por urbanizaciones que no permiten alargar las dos pistas, trae problemas para la población y costos para la Aeronáutica Civil. En el Plan de OrdenamientoTerritorial de Cúcuta P.O.T. esta prevista su construcción.



E posible la lograr un nuevo aeropuerto Cúcuta, en un lote que se localizaría a unos cuatro (4) kilómetros al norte del Anillo Vial Occidental de Cúcuta, el cual se construiría sobre suelos aluviales o derivados de rocas resistentes, sin arcillas expansivas, que permiten unas pistas más largas y no tienen urbanizaciones cerca, el cual tendría las pistas paralelas a las existentes.



La construcción del nuevo aeropuerto para Cúcuta es un proyecto muy bueno, que: tiene un gran contenido social, al proporcionar tierra óptima para la construcción de vivienda de estratos dos y tres. Es el mayor proyecto de redesarrollo urbano que puede acometer la Ciudad. Las inversiones que esta haciendo la Aeronáutica Civil en el Aeropuerto Camilo Daza no se perderían, por que al urbanizar sus terrenos el Terminal de Pasajeros se convertiría en la Nueva Central de Pasajeros



Los beneficios de esta operación serian: el aumento del tránsito aéreo, ante la posibilidad de utilizar aeronaves más grandes, la reducción en el costo de mantenimiento de las pistas y mayor comodidad para los pasajeros. Por contra, se tendrían unos mayores costos en la operación de los vehículos que lo servirían y en el tiempo de los pasajeros, que para cuatro (4) kilómetros de mayor recorrido no son significativos



La ampliación del contrato de los concesionaros es legalmente posible, como lo ha sido la ampliación del contrato .de la Concesionaria San Simón, al cual le fue adicionado la construcción del tercer dl tercer carril de la carretera Cúcuta, Pamplona Bucaramanga,

jueves, 5 de agosto de 2010

Minagricultura: una olla podrida

El título de esta columna, no es un capricho, ni con el ánimo de incomodar a nadie, es simple y llanamente el molde de la caótica situación que viene padeciendo el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, desde hace varios años, pero que lamentablemente los ministros que han desempeñado tan importante posición, han pasado de agache.


No tuvieron el suficiente valor civil para sacar a la luz pública toda una maraña de peculados, saqueos, negociados, entuertos, y desfachateces, que se cometen casi a diario en el seno de la entidad y sus instituciones adscritas.

Quiera Dios, que el entrante Ministro, Juan Camilo Restrepo Salazar, a quien le reconocemos amplio profesionalismo sobre políticas del Sector, dé un diagnóstico claro sobre el ministerio de Agricultura que va a recibir, ya que el saliente, Andrés Fernández Acosta, se sentó en la tapa de la olla podrida para no dejarla explotar y evitar que las iniquidades de sus antecesores, Andrés Felipe Arias y Carlos Gustavo Cano, salieran a relucir ante la opinión pública.

Todo el País reconoce que el presiente Uribe, fue un constante impulsor de las políticas agropecuarias, pero lamentablemente se confío demasiado en sus ministros y mandos medios, que no tuvieron la delicadeza de responder con el mismo valor altruista que lo hizo el jefe de Estado, de aprobar importantes partidas para diferentes proyectos a través de las políticas Conpes. Esto lo vimos y lo percibimos en los Concejos Comunales de Gobierno, que se desarrollaron cada ocho días en diferentes regiones del País, durante los ocho años de Gobierno.

La situación es tan crítica, que basta con leer un informe reciente que concluyó la Contraloría General de la República, al dejar constancia de las deficiencias del manejo administrativo y financiero en todos sus niveles: en los procesos de adjudicación de contratos, en programas de vivienda rural, en subsidios que se otorgan a pequeños y medianos productores, entre muchos otros desaciertos. Nadie entiende cómo personas que se encuentran seriamente cuestionadas por malos manejos en otras entidades, vayan a escamparse al Ministerio de Agricultura, a manejar programas y proyectos que son de interés para el desarrollo rural campesino.

Todo el País conoce que sus entidades adscritas, desde hace varias décadas están en el ojo del huracán, recordemos: el Ina, Inderena, Idema, Inpa, Caja de Crédito Agrario, Incora, entre otras, que debieron ser liquidadas víctimas de la corrupción propiciadas por delincuentes de cuello blanco, - incrustados en las mismas entidades-, hasta llegar al Incoder que se ha convertido en la peor vergüenza nacional, por la cantidad de cuestionamientos que tiene; desde sus inicios, hace escasos diez años, no ha sido más que una cadena de saqueos, robos, chanchullos y peculados.

Para el programa de restitución de tierras a los desplazados, que va a ser una de las banderas del nuevo gobierno a través de su Ministro de Agricultura, considero que el Incoder, debe reestructurarse con el fin de no ir a cometer los mismos errores que hasta la fecha se han reincidido, son miles los predios mal adjudicados, acompañados de compadrazgos y a lo mejor envueltos en chanchullos, que solo en los estrados judiciales podrá desentrañarse. Qué decir también de otras entidades dependientes, como: Corporación Colombia Internacional, CCI; y Corpoica, que se han convertido en el apéndice de los Ministros de turno para la celebración de contratos turbios y desviación de grandes partidas destinadas a nuestros campesinos.

Todos sabemos que nos encontramos convalecientes del escándalo de, Agro ingreso Seguro, AIS, que estremeció hasta la médula a más de un Colombiano, sin embargo, este parece ser apenas una escaramuza comparada con lo que se viene rumorando al interior del Ministerio, al entrar a esta entidad lo que respira es un ambiente bastante pesado y malsano, estoy absolutamente seguro que son varios los funcionarios de reconocida honestidad que llevan varios años laborando en sus dependencias, que estarían dispuestos a colaborar en una investigación con carácter urgente, que deben abrir los Organismos de Control, de cara a la opinión pública, para que se conozca toda la verdad de lo que desde hace varios años viene sucediendo.

Siempre hemos dicho a través de esta columna y lo seguiremos repitiendo sin ningún temor, que si queremos un sector agropecuario eficiente, al servicio de nuestros campesinos, debemos acercar sus instituciones a los centros de producción rural; acabar con tanto intermediario: federaciones, fundaciones, asociaciones y cooperativas, que están prestando un servicio bastante costoso, cuando no es que se apoderan de los subsidios y demás tributos que gira el Estado para los pequeños y medianos productores a través del Ministerio de Agricultura y sus instituciones adscritas.



Por: Uriel Ortiz Soto

domingo, 25 de julio de 2010

LAS FARC PERDIERON MUCHO CON LA captura y extradición de Simón Trinidad, y con las bajas de Raúl Reyes, Iván Ríos, el Negro Acacio, Martín Caballero y dos o tres más cuadros importantes.


Igualmente, le han sido ruinosas, en lo político y militar, las muchas deserciones de guerrilleros rasos. Y harta humillación les causaron las operaciones ‘Jaque’ y ‘Camaleón’. Y un golpe duro a su moral fue el fallecimiento de Marulanda, su comandante ancestral.

En términos costo-beneficio, sin embargo, la situación de las Farc no es terminal. Y eso que Uribe la metió toda durante ocho años para eliminarlas por completo. Y que incluso a estas horas tiene a cinco mil hombres detrás de su jefe, Alfonso Cano, a ver si puede exhibir su cabeza ante la muchedumbre el 7 de agosto, ya de salida. Intenso, además, Uribe ha causado la ruptura de relaciones de Venezuela con Colombia, al acusar a Chávez por no haber intentado, contra cuatro supuestos campamentos de las Farc que hay allá, lo que a él le ha sido imposible lograr contra los muchos que le quedan acá a esa organización: destruirlos.

Puede que Chávez sepa de la presencia de esos guerrilleros en zonas fronterizas de su país con el nuestro. Y que se la aguante, por si acaso algún día su “Socialismo del siglo XXI” requiere el concurso de ese aliado irregular. También es probable que se abstenga, por pragmatismo, de atacar a quienes, si se los ganara de enemigos, se le convertirían en un problema de repercusiones imprevisibles, pues su ejército no es propiamente un dechado de estrategias antiguerrilleras. Y claro, no debe descartarse que, por haber tenido trato y ascendiente con ellos, se haga la ilusión de apadrinar un proceso de paz que acá nos ha quedado grande, y que él, de puro providencial que se siente, jura que es posible lograr. Lo dudo, pero ese es otro tema.

Sin embargo, y a pesar de ser Chávez un verdadero derrochador de plata, estoy seguro de que le bastaría conocer el costo de la seguridad democrática en Colombia para ni siquiera intentar aplicarla en su país contra las Farc. Quebraría a Venezuela, de igual forma a como aquí Uribe ha quebrado a este “hermano país”, mucho más pobre.

He aquí unos datos, extractados de la investigación “Modelos dinámicos de guerra: el conflicto colombiano”, hecha por los investigadores José Fernando Isaza y Diógenes Campos:

Entre 2002 y 2007, el Ejército llegó a 15,5 soldados por cada guerrillero.

Durante ese período, cada guerrillero desertor significó una inversión de cinco mil seiscientos sesenta y dos millones de pesos.

Ocho de cada diez funcionarios del Estado son para la Defensa.

Por cada cien guerrilleros que le desertan, las Farc reclutan 84 nuevos.

La seguridad democrática absorbe el 25,2% del presupuesto nacional y el 4,7% del PIB.

Estas cuentas no incluyen datos de los últimos tres años. Ni carga prestacional de los militares. Ni indemnizaciones por los falsos positivos. Ni por los capturados masivamente en el Huila, de los que sólo el 2% tuvo sentencia condenatoria. Ni por los secuestrados a los que se les ha negado el alivio de un acuerdo humanitario. Ni…, dejémoslo ahí mejor.

Se entiende entonces que, entre los muchos productos colombianos que no podrán exportarse a Venezuela, se encuentre también la seguridad democrática. Hasta ese extremo sí no llega el despilfarro chavista. Y aquí la gente dizque quejándose por los infelices quince mil millones que cobraba Íngrid. La cara que ponían diciendo: “¡eso sale de mis bolsillos!”.

Por Lisandro Duque

miércoles, 23 de junio de 2010

EN OTRO PAÍS

Un célebre chiste moscovita narra la llegada a un restaurante del ex presidente ruso Vladímir Putin y de su sucesor Dmitri Medvédev. Putin ordena una carne asada. El mesero pregunta: "¿Y el vegetal?". A lo cual Putin responde: "El vegetal también quiere carne asada".




Hace ya dos años Medvédev asumió la Presidencia de Rusia, pero para muchos el hombre fuerte sigue siendo Putin.

Nunca se resignó a convertirse en otro anciano de la tribu. Al terminar sus dos periodos de gobierno con una popularidad cercana al 80 por ciento, Putin asumió la dirección del partido mayoritario llamado Rusia Unida, desde donde maneja las bancadas oficialistas del Congreso.



Además, el presidente Medvédev, antiguo miembro de su gabinete y ungido suyo, lo nombró como Primer Ministro, lo cual le da la primera opción de sucesión en caso de muerte o renuncia del mandatario.



Putin siempre ha reclamado como prueba de su talante democrático el hecho de no haber intentado cambiar la Constitución para aspirar a un tercer periodo consecutivo, a pesar de su inmensa popularidad que indicaba que el 60 por ciento de los rusos apoyaba una nueva reelección para él.

Esa popularidad se mantiene hoy por encima del 70 por ciento, mientras que la de su sucesor ya va en el 50. Semejante apoyo arrancó en los albores de su mandato y gracias a su mano dura.



Siendo aún primer ministro de Boris Yeltsin y ante los repetidos ataques del terrorismo checheno, Putin ordenó la reanudación de las hostilidades en la independizada República de Chechenia. Esto lo convirtió en el político más admirado del país y en el hombre que evitó la desintegración de la Federación Rusa.

La primera vez que aspiró a la Presidencia en marzo de 2000 ganó en primera vuelta con el 53 por ciento de los votos. Las acusaciones de sus opositores sobre un posible fraude jamás se comprobaron.



Putin estrenó su primer gobierno emitiendo un decreto para proteger la espalda de su antecesor Yeltsin, y de paso la suya en el futuro.

Se trata de una norma titulada 'Sobre las garantías para el ex presidente de la Federación Rusa y su familia'. Donde establece que los antiguos mandatarios y sus parientes gozarán de especial protección y serán investigados bajo un régimen diferencial que en la práctica crea un escudo de inmunidad para ellos. El decreto se convirtió posteriormente en ley, justo cuando Yeltsin afrontaba una investigación por presunto lavado de dinero en Rusia y Suiza.



En el año 2002, separatistas chechenos se tomaron el Teatro de Moscú. En la violenta recuperación -ordenada por Putin- murieron 39 secuestradores y alrededor de 130 rehenes, la mayoría de ellos por inhalación de un gas tóxico desconocido por la ciencia médica. En contra de todos los pronósticos internacionales, la operación consolidó aún más la aceptación del Presidente.

Dos años después, en 2004, rompió la marca de su primera elección. El 71 por ciento de los votantes respaldó su continuidad en el cargo.



Putin, que empezó su carrera como miembro de la vieja policía secreta soviética KGB, terminó su segundo periodo en medio de cuestionamientos internacionales sobre participación de organismos de inteligencia en diversos crímenes. Entre ellos los asesinatos de la periodista Anna Politkóvskaya, dura crítica de Putin, y del ex espía Aleksandr Litvinenko, que investigaba la muerte de la reportera y había denunciado irregularidades en los servicios secretos.

Putin ha negado cualquier participación suya o de su círculo de inmediatos en esos delitos.

El fiscal, elegido en Rusia por una de las Cámaras -de mayoría oficialista- entre candidatos propuestos por el Presidente, concluyó que todo fue un plan extranjero para desestabilizar a Rusia y desacreditar al entonces mandatario Vladimir Putin.

Él goza de plena inocencia y de enorme poder. Su sucesor ha dedicado buena parte de su administración a fortalecerlo y a proteger su legado.



Por: Daniel Coronel

martes, 8 de junio de 2010

Las equivocadas encuestas

El comportamiento de un universo de cincuenta millones de personas puede ser inferido con una muestra de cinco mil. El sistema es aplicado en todos los lugares del mundo y es la base de la sistematización estadística.


Los resultados electorales del domingo electoral pasado no parecerían confirmar la teoría. Las encuestas elaboradas por las distintas firmas mostraban un empate entre los dos candidatos punteros y la diferencia resulto más de dos a uno.

La explicación se encuentra en el cálculo del error muestral, que aparece alrededor de 1,5% en las encuestas y falló estruendosamente. En abril, los porcentajes de los candidatos punteros arrojaban discrepancias de más de 10 puntos en sondeos realizados con pocos días de diferencia, y en algunos casos aparecieron votaciones de 5% para los tres coleros.

La revista Semana denunció que una encuesta que mostraba una elevada votación por un candidato se repitió y se publicó con otro ganador. Petro y Vargas Lleras aparecieron en la mayoría de las muestras con votaciones que no correspondían a la tercera parte de las obtenidas por sus partidos políticos en las elecciones parlamentarias y al final revelaron porcentajes similares.

Frente a estos resultados, las firmas procedieron a introducir cambios y filtros que contribuyeron a reducir las diferencias entre ellas, pero las alejaron más de la realidad.

En las últimas tres semanas todas las encuestas arrojaban un empate técnico alrededor de 32% y el día de las elecciones en el tercer boletín de la Registraduría apareció una diferencia de dos a uno que se mantuvo a lo largo del escrutinio.

La verdad es que el error de las encuestas no es la cifra que aparece en la parte inferior de los cuadros. Debido a la estratificación, el tamaño de las muestras, los procedimientos de selección y la irregularidad y la volatilidad de los fenómenos, la cifra es mucho mayor, tal vez del orden del 10%. Ahora bien, una muestra estadística con un error de esa magnitud no es muy distinta a la de seleccionar los números al azar o por pálpito.

Un candidato con un porcentaje de 32, puede saltar a 22 o a 42. La falla se hubiera podido remediar ampliando considerablemente el tamaño de la muestra y mejorando la estratificación.

Las firmas encuestadoras y la Registraduría le deben una explicación científica e ilustrada al país. El gerente de Datexco sostuvo que la discrepancia entre los resultados y las encuestas obedece a la prohibición de realizar sondeos en las fechas más próximas a las elecciones.

Las encuestas, por tomarse en forma repetida, no sólo ofrecen una foto de un momento dado, sino que marcan una tendencia que anticipa el futuro. Es improbable que las encuestas, que durante quince días revelaron un empate técnico sostenido entre los candidatos, variaran 50% en ocho días. Es como el partido de fútbol que va 0-0 a los ochenta minutos y finaliza 5-0.

Desde luego, estos errores influyen en los resultados electorales. Muchos individuos interpretan las encuestas como una valoración de la sociedad y, a falta de mejor información, se inclinan a votar por los que aparecen en las posiciones altas. Así, un evento estadístico que mejora el desempeño de un candidato induce a sufragar por él y en las siguientes encuestas se convierte en un hecho palpable.

No abrigo ninguna duda de que el error que le dio a Mockus una votación de 38% deformó el proceso electoral. La contienda se convirtió en una feria de ficciones, estrategias y triquiñuelas alrededor de un escenario que no existía. De inmediato sacó de la contienda a los cuatro candidatos que los seguían, cuyos partidos y seguidores se orientaron a configurar alianzas con los punteros. Tan sólo el día de las elecciones percibieron que las opciones eran mucho mayores que las registradas en las encuestas.

La lección es preocupante. La democracia montada en encuestas que no corresponden a la realidad termina deformando la democracia. Los electores se pronuncian con base en valoraciones y jerarquizaciones ficticias.

El símil vale en economía, donde las idealizaciones de libre mercado deforman la percepción del interés público. Las grandes mayorías validan los modelos económicos que destruyen el empleo formal, incumplen los derechos fundamentales y amplían las desigualdades.